La minicuna es más pequeña y está pensada para los primeros meses de vida del bebé (aproximadamente hasta los 6 meses), ofreciendo un espacio más acogedor y fácil de ubicar cerca de la cama de los padres. La cuna, en cambio, tiene un tamaño estándar y acompaña al bebé hasta los 2-3 años, dependiendo del modelo.